En CentinelaIA entendemos la calidad como una disciplina de verificación sostenida en el tiempo, no como un sello que se obtiene una vez. Revisamos que las comprobaciones ligeras, siempre activas, sigan detectando incoherencias entre rostro, voz y metadatos del dispositivo, y que las comprobaciones profundas se disparen solo cuando aparece una señal de riesgo real. Auditamos la procedencia de los datos de entrenamiento para descartar envenenamiento, y vigilamos la deriva del modelo para saber si la frontera de decisión se ha desplazado por manipulación. No publicamos tasas de éxito ni certificaciones externas: documentamos el proceso de revisión continua y lo dejamos auditable para los equipos de riesgo, fraude y ciencia de datos que operan el motor a diario.